Amor sin mancillar.

Atribulado.
Reminiscencia antigua
húmeda por demora,
despensa llena de tristeza,
que al sol, a ratos,
parece no existir.
Adioses ciegos
anclados a un tempo virgen
de un amor sin mancillar.
Aroma inconfundible
y lengua extranjera,
que vive en primavera,
se entrega con cautela
y se afianza en el tiempo.
Ahórrense tus lágrimas las estaciones
o sirvan para regar el sendero,
pues no conozco cima
más alta e indominable.

Àngels Orad

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