Siringa

Mírame, soy la sonrisa después del tiberio.
No te asuste el beso que di,
pues llegué carente de envidia
como reina sin contradecir.

En estío nació esta pasión
que crece sin miedo a sufrir,
la vida progresa innovando,
ya mi humilde casa es tu hogar.

Redoblen tambores y suenen siringas
y de mi mano, quiera Dios,
que vayas siempre…
mi vida.

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