Asana.

Como en la asana del árbol
estira sin miedo tus brazos, firmes, altos,
respira, medita, reza, que todo pasa por algo.

Aunque la vida en ocasiones, sea puta y dura,
¡calma!, ¡templa!, sé tu propio halago.

Sé el guerrero que empuña un cayado,
el cuál muchos quisieran a su lado.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

Subir ↑

Crea tu sitio web con WordPress.com
Comenzar
A %d blogueros les gusta esto: