Triste canario de ojos verdes. Homenaje a Rubén Darío.

Se despluma el canario,
prisionero en su jaula.
Alpiste y agua azul.
¿Qué le ocurre al canario?

No hay trino en su pico amarillo,
porque no entiende de encierros
y fenece en el esfuerzo
de ser libre en nido.

Nebulosa de imposibles
que refuerza los barrotes.
¡Soltadlo, que vuele libre!

¡Ay, triste canario de ojos verdes,
quién te pudiera dejar libre
en una España sin rey!,
esa que, con tanta pena,
ni Machado logró ver.

Anuncios

Manglar. Reto RAE.

Si despiertas un día cualquiera,
de una semana cualquiera,
de un mes cualquiera,
de un año cualquiera,
y ves que mis ojos no amanecen, ¡templa!

Acomoda, como seda a piel,
tu oído en mi pecho y
escucha el tremendo silencio que dejo;
ese día cualquiera,
ahoga en los manglares de tus entrañas la pena con mis versos, esos que te leía,
que ahora son tuyos,
y eternamente nuestros.

Àngels Orad.

AJORCA. Homenaje a Emily Dickinson.

Delante de mí, tu sonrisa,
que hermosa y libre, viajaba entre tapices.
El día afuera estaba gris, húmedo, y precioso.
Y me vestí con tus brazos,
que fueron versos,
en una confortable habitación.
Prendiste en mi muñeca
una ajorca naranja y plata.
Cada vez que la veo en su cajita,
recuerdo que no estás.
Mis sienes y mi mayor tesoro
son plateados.

ESPERAN DESCANSO.

Y a golpe de fusil levantaron cercas,
y alimentando recelos entre hermanos,
dejaban los lechos sin dueño,
las casas sin puertas
y la fe olvidada.

Atrás quedó la paz,
el odio enfrente;
y en los muros, levantados con sangre,
se instauró la vergüenza eterna,
donde no pasa el tiempo
y siguen los daños,
porque los cuerpos de los nuestros,
aún esperan honra y descanso.

Anmarí D’aro.

Una oración perdida. Homenaje a Lord Byron.

Envuelta en paños
tengo una oración perdida.
Pequeña y preciosa,
y cientos de veces dicha.
A veces la prendo en mi boca
y en sueños la envío a tu pecho.
Y me vibra saliendo
y te alcanza de lleno.
¡Apréndela en silencio!
Y cuando sepas que me he ido
ven a rezarla en mi tumba.
Porque así sabré que para ti,

nunca, nunca fui olvido.

Anmarí D’aro.

Urdu. (Reto RAE).

Cuando el gigante despierta,
ella, un rostro ya cansado,
se ciñe un mandil de protesta,
que no suma ni resta,
empero quisiera dormir.

Él no entiende de lisonjas,
ni de flores o presentes,
ni tampoco, y fue promesa,
de asentar un cobijo de papel.

Cuando el gigante despierta,
ella, un cuerpo añoso,
que no aprenderá ya ni urdu ni euskera,
llora, porque morirse,
para ella quisiera.

Gloria sin supervivientes.

Anmarí D’aro.

MANUSCRITO. 13Reto RAE.

Conservo en mi mesa
dos novelas, partituras
y varios manuscritos;
son casi las tres de la madrugada
y no he dormido.
Me observo al pasar por delante del vetusto espejo,
el reflejo que antes fue nuestro,
ahora es único y triste.
Ya no soy la guitarra que sonaba entre tus manos;
son las tres de la madrugada y no he dormido.
Esta solitud llega a glaciarme,
me falta el aire…el tuyo,
me falta piel…la tuya.
Serpentea el recuerdo nuestro en el tálamo par,
y allí me dirijo parando el tiempo.
Amor, si de mi sale vida,
sale espera,
sale flor
y sale miel,
¿por qué tu torpe andar no se muere de sed
y terminas por saciarte
de nuevo en mí?
Atrás quedaron las tres de la madrugada
y no he dormido.

Anmarí D’aro.

Foto bajada de internet sin ánimo de lucro.

A días, como hoy…(Homenaje a J.Luis Borges)

Me soliviantan las naderías,
la paz me abandona,
y aún contando contigo a mi lado, a días,
soy desdichado.

¡Cuántas cosas, instantes,
y días grises, cambiaría!
Estas duran ya
más que un momento
y no puedo relegarlas al olvido.

Y la falta de sus risas,
que se perdieron en mi ausencia,
me atenaza como soga la garganta.

¡Se escapa la sal del mar,
se quedan mis ojos sin lágrimas,
no calienta el sol
y el frío es despiadado!

¡No hay magia,
no soy feliz,
no hay flores en mi jardín
y este domingo es un triste lunes!

A la espera de un perdón,
la lluvia engalana mi ventana,
y aún contando contigo a mi lado, a días,
como hoy, soy desdichado.

DEJARTE. (Homenaje a Ida Vitale)

Por lustros encadenados,
dejé que te adueñaras de mi tiempo
y de las letras de mi boca.

Consentí sin remedio
mil desaires,
risas sin tino,
y ausencias de color.

Pero aprendrí con acierto
a llenarme de besos,
a reventar grilletes
y gracias, o no, a Dios…
…a olvidarte.

Anmarí D’aro.

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

Crea tu página web en WordPress.com
Empieza ahora